Como já terão reparado os leitores cá do burgo, aqui o vosso amigo não tem publicado textos, mas apenas alguns videos que considero de interesse. De facto, a correria do quotidiano nem sempre me permite colocar algumas linhas de reflexão e opinião, mas brevemente tentarei dizer mais umas quantas coisas…
Acabei de adicionar mais um link na coluna das ligações, trata-se da página do grupo “Combatentes por Portugal”, ao qual está ligado o meu amigo Luis Fânzeres aqui de Sto Tirso. Não deixem de passar por lá e fazer a divulgação.
Por falar em links, já nos fazia falta a Cidade do Sossego, que após uma prolongada ausência, já regressou ao nosso convivio, com a irreverencia e frontalidade a que nos habituou.
Todos estes e muitos mais já disponíveis nas colunas da direita!
29 de jul. de 2011
28 de jul. de 2011
27 de jul. de 2011
26 de jul. de 2011
20 de jul. de 2011
8 de jul. de 2011
6 de jul. de 2011
5 de jul. de 2011
4 de jul. de 2011
2 de jul. de 2011
1 de jul. de 2011
Ofrenda a José António
Dionisio Ridruejo
Alicante, 1946
No se si comprendéis, camaradas, cuánto tiene de dramáticamente significativa esta reunión nuestra en torno a las losas sobre las que fue derramada la sangre de José Antonio. Nunca hemos estado tan necesitados de comunicarnos con él, y de recibir la inspiración de su pensamiento y de su conducta, como en estos días cruciales y amenazadores. No podemos ni debemos engañarnos, no debemos celar con distracciones de vanidad estética o derretimientos sentimentales esta pura ansiedad en que vivimos. Sólo las almas anhelantes y que saben descubrir el meollo de su anhelo, que es lo más íntimo y profundo, lo más radical del ser; sólo las almas anhelantes, capaces de desnudar su anhelo de toda circunstancia aparencial, merecen alcanzar la luz. Dios nos libre, por tanto, en esta ocasión casi religiosa, de toda palabra vana.
Os invito a meditar –a abrir el oído de vuestras lamas anhelantes- en el drama que aquí, en este sitio, en la tierra que hoy sostiene esta cruz, se consumó hace ya nueve años. Lo que aún podamos alcanzar de lucidez, de entereza y de esperanza, lo alcanzaremos precisamente a través de este pequeño éxtasis que os propongo. Quedan por un instante olvidadas nuestras preocupaciones diarias, las personales tanto como las colectivas, y dejemos empapar nuestra alma por este ejemplo vivo que estamos evocando.
Aquí mataron un hombre. Esto sería lo que, viniendo del confín más remoto, y con toda ignorancia, se nos ocurriría decir en presencia de esta cruz. Aquí se hizo un hombre, aquí alcanzó un hombre su última etapa en el camino del ser, diremos nosotros, palpitándonos el alma de amor, admiración y fidelidad. Esta es la historia más verdadera, más íntima, de José Antonio: Esa es la historia de toda vida completamente realizada.
De sobra conocemos cuál es la vida de José Antonio antes de que se encerrase en estos muros. Poco, en cambio, sabemos y podemos saber de la parte de vida que, día a día, fue viviendo aquí mismo. Y, sin embargo, este trozo de vida, silenciosa y poco menos que ignorada, se nos aparece como el más rico, el más decisivo, el más intenso de todos. Porque aquí, entre estos muros, alcanzó José Antonio a conquistar nada menos que su plenitud, nada menos que su libertad.
Mucho antes había renunciado José Antonio a toda aquella parte de sí mismo que, por decirlo así, constituía lo más externo de su periferia personal: a la vocación profesional, a las ventajas de su posición social, de nacimiento y a las satisfacciones de la vida privada, inmensamente prometedora para hombre tan aventajadamente constituido por él. Renunciar a todo esto era replegarse a su núcleo más esencial y verdadero. Sabemos, de seguro, que él aplicó a la capitanía política sus mejores potencias, y que nada convencional y vacío, nada trivialmente satisfactorio perseguía en su dedicación. Hizo su doctrina y ordenó su acción con lo más auténtico y sincero de sí mismo: mutilando muchas de sus dimensiones convencionales para vigorizar las esenciales. Por ley natural la concentración determinó una expansión. Y aquél José Antonio, desnudo de tantas cosas, apretado contra sí mismo, se convirtió nada menos que en el eje y la órbita de todo un ambiente, que fue el falangista.
Pero aquí, en esta cárcel, le esperaba lo más grave. Aquí el despojo de su vida privada llega a ser absoluto: su ámbito social era una celda pobre y triste. Pero hasta aquel ambiente que, como emanación de su densidad íntima había estado prolongando su personalidad –la misma Falange-, le es negada ahora. Está incomunicado, sólo, impotente para actuar, sin noticias, sin esperanzas. Le quedan aún sus recuerdos, le queda su carne mortal, le quedan sus afectos y sus sueños, sus ideas, sus presentimientos. Pero ahora ha de librar batalla contra todo eso que le queda, y que aún es externo y adjetivo para posicionarse de si mismo y ser únicamente lo que es esencial y definitivamente se es. Sólo se sabe ser cuando se sabe morir. Cuando José Antonio, bellamente transfigurado por la agonía, pisa las losas de este patio en aquella madrugada turbia de noviembre y los fusiles rompen su espléndida apariencia con un desgarrón de metralla, esos fusiles ya no podían matar nada. Porque José Antonio era ya todo espíritu, todo ser, todo hombre, todo plenitud. Y replegado a ese tamaño de grano de mostaza, al tamaño infinito del espíritu, adquiría el tamaño inmenso de un pueblo entero. El pueblo que él había hecho en su corazón.
Renunciar para ser. Renunciar para no claudicar. Replegarse a lo esencial e íntimo, pero no dejarse hacer cuartos, convertirse en puro y espiritual grano de mostaza y así alcanzar la dignidad del hombre, dignidad inmortal.
Todo eso nos dice el drama de José Antonio, para el que nunca tendremos consuelo, pero por el que nunca dejaremos de tener fe y realidad.
¿Comprendéis ahora? En medio de este mundo de seres que se niegan a conquistar su hombría, a ser hombres de este mundo de apariencias feroces y mentiras horribles, de este mundo perplejo a lo más íntimo del ser, opongamos nosotros esa seguridad desde lo íntimo del ser a la que no le importe la suerte que corran las cosas externas y aparentes.
Aquí, sobra esta sangre, Señor, ponemos otra vez a la Falange. Como un gran campamento si tú quieres. Pero si quieres como un puro grano de mostaza. Y el árbol nacerá cuando llegue otra vez la primavera.
Alicante, 1946
No se si comprendéis, camaradas, cuánto tiene de dramáticamente significativa esta reunión nuestra en torno a las losas sobre las que fue derramada la sangre de José Antonio. Nunca hemos estado tan necesitados de comunicarnos con él, y de recibir la inspiración de su pensamiento y de su conducta, como en estos días cruciales y amenazadores. No podemos ni debemos engañarnos, no debemos celar con distracciones de vanidad estética o derretimientos sentimentales esta pura ansiedad en que vivimos. Sólo las almas anhelantes y que saben descubrir el meollo de su anhelo, que es lo más íntimo y profundo, lo más radical del ser; sólo las almas anhelantes, capaces de desnudar su anhelo de toda circunstancia aparencial, merecen alcanzar la luz. Dios nos libre, por tanto, en esta ocasión casi religiosa, de toda palabra vana.
Os invito a meditar –a abrir el oído de vuestras lamas anhelantes- en el drama que aquí, en este sitio, en la tierra que hoy sostiene esta cruz, se consumó hace ya nueve años. Lo que aún podamos alcanzar de lucidez, de entereza y de esperanza, lo alcanzaremos precisamente a través de este pequeño éxtasis que os propongo. Quedan por un instante olvidadas nuestras preocupaciones diarias, las personales tanto como las colectivas, y dejemos empapar nuestra alma por este ejemplo vivo que estamos evocando.
Aquí mataron un hombre. Esto sería lo que, viniendo del confín más remoto, y con toda ignorancia, se nos ocurriría decir en presencia de esta cruz. Aquí se hizo un hombre, aquí alcanzó un hombre su última etapa en el camino del ser, diremos nosotros, palpitándonos el alma de amor, admiración y fidelidad. Esta es la historia más verdadera, más íntima, de José Antonio: Esa es la historia de toda vida completamente realizada.
De sobra conocemos cuál es la vida de José Antonio antes de que se encerrase en estos muros. Poco, en cambio, sabemos y podemos saber de la parte de vida que, día a día, fue viviendo aquí mismo. Y, sin embargo, este trozo de vida, silenciosa y poco menos que ignorada, se nos aparece como el más rico, el más decisivo, el más intenso de todos. Porque aquí, entre estos muros, alcanzó José Antonio a conquistar nada menos que su plenitud, nada menos que su libertad.
Mucho antes había renunciado José Antonio a toda aquella parte de sí mismo que, por decirlo así, constituía lo más externo de su periferia personal: a la vocación profesional, a las ventajas de su posición social, de nacimiento y a las satisfacciones de la vida privada, inmensamente prometedora para hombre tan aventajadamente constituido por él. Renunciar a todo esto era replegarse a su núcleo más esencial y verdadero. Sabemos, de seguro, que él aplicó a la capitanía política sus mejores potencias, y que nada convencional y vacío, nada trivialmente satisfactorio perseguía en su dedicación. Hizo su doctrina y ordenó su acción con lo más auténtico y sincero de sí mismo: mutilando muchas de sus dimensiones convencionales para vigorizar las esenciales. Por ley natural la concentración determinó una expansión. Y aquél José Antonio, desnudo de tantas cosas, apretado contra sí mismo, se convirtió nada menos que en el eje y la órbita de todo un ambiente, que fue el falangista.
Pero aquí, en esta cárcel, le esperaba lo más grave. Aquí el despojo de su vida privada llega a ser absoluto: su ámbito social era una celda pobre y triste. Pero hasta aquel ambiente que, como emanación de su densidad íntima había estado prolongando su personalidad –la misma Falange-, le es negada ahora. Está incomunicado, sólo, impotente para actuar, sin noticias, sin esperanzas. Le quedan aún sus recuerdos, le queda su carne mortal, le quedan sus afectos y sus sueños, sus ideas, sus presentimientos. Pero ahora ha de librar batalla contra todo eso que le queda, y que aún es externo y adjetivo para posicionarse de si mismo y ser únicamente lo que es esencial y definitivamente se es. Sólo se sabe ser cuando se sabe morir. Cuando José Antonio, bellamente transfigurado por la agonía, pisa las losas de este patio en aquella madrugada turbia de noviembre y los fusiles rompen su espléndida apariencia con un desgarrón de metralla, esos fusiles ya no podían matar nada. Porque José Antonio era ya todo espíritu, todo ser, todo hombre, todo plenitud. Y replegado a ese tamaño de grano de mostaza, al tamaño infinito del espíritu, adquiría el tamaño inmenso de un pueblo entero. El pueblo que él había hecho en su corazón.
Renunciar para ser. Renunciar para no claudicar. Replegarse a lo esencial e íntimo, pero no dejarse hacer cuartos, convertirse en puro y espiritual grano de mostaza y así alcanzar la dignidad del hombre, dignidad inmortal.
Todo eso nos dice el drama de José Antonio, para el que nunca tendremos consuelo, pero por el que nunca dejaremos de tener fe y realidad.
¿Comprendéis ahora? En medio de este mundo de seres que se niegan a conquistar su hombría, a ser hombres de este mundo de apariencias feroces y mentiras horribles, de este mundo perplejo a lo más íntimo del ser, opongamos nosotros esa seguridad desde lo íntimo del ser a la que no le importe la suerte que corran las cosas externas y aparentes.
Aquí, sobra esta sangre, Señor, ponemos otra vez a la Falange. Como un gran campamento si tú quieres. Pero si quieres como un puro grano de mostaza. Y el árbol nacerá cuando llegue otra vez la primavera.
29 de jun. de 2011
23 de jun. de 2011
22 de jun. de 2011
Tema musical da Semana
A soberba marcha processional "Rocio", que nunca men canso de escutar. Um mimo, um primor de obra musical. Escutem e deliciem-se...
19 de jun. de 2011
Nas Bancas
11 de jun. de 2011
9 de jun. de 2011
7 de jun. de 2011
Tema Musical da Semana
A marcha de concerto "Jardim da Graça" do compositor e maestro da Filarmónica Ermegeirense Álvaro Reis.
2 de jun. de 2011
Á excepção dum ou outro pormenor, concordo plenamente!
| Estas eleições legislativas que se aproximam, possivelmente, ditarão o fim deste país, enquanto entidade soberana. A acreditar nas sondagens -e eu só acredito em Deus- no Reino da Matarruanolândia vão ganhar os de sempre. Não há criançola ou mentiroso compulsivo que não chegue lá... O matarruano, por natureza, gosta de levar no focinho. É um hábito...há coisas assim! Por mais incompetentes, corruptos, alérgicos aos tribunais e mentirosos que sejam os governantes que "escolhe", o matarruano repete sempre a dose. Por outro lado, parece que sofreu uma lobotomia de esquerda. Oitenta por cento dos que lá vão votar -a maioria fica em casa- votam no centro esquerda ou esquerda, mais extrema ou não. Leia-se PSD,PS,PCP e BE. Pelo menos que colocassem no parlamento o Garcia Pereira [PCTP/MRPP]. Sempre é mais competente e bem formado do que o "matarruano" do Telmo, "ex-biguibrader", fecundo candidato pela m... do PS! (...) E chega a hora da alternativa, que deverá ser sempre uma solução de Direita. A Direita gera riqueza, a esquerda sempre gerou miséria e morte... (...) À direita, o CDS-PP propôs um espaço comum a concorrer às legislativas. Após o "não" do socialista PSD, esqueceu a ideia. Foi pena porque há outros partidos que poderiam ter contribuído com as suas ideias para formar um todo. O PPM disponibilizou-se [e bem] e poderia ser uma alavanca definitiva para expurgar da Constituição o artigo 288. O MPT com o seu válido contributo ecologista. Uma coligação CDS-PPM-MPT seria enriquecedora. O PPV creio que deveria de uma forma meritória dissolver-se... As suas ideias a favor da vida, estão contempladas noutros, nomeadamente no CDS-PP. Li os programas de diversas organizações, excepto do PPM, que tarda a sair. E fico com a nítida ideia que há mais a unir, do que a separar no espaço "à" direita. (...) Por consequência, também li o programa do PNR. E chego à conclusão que está bem elaborado, transparente e, sobretudo, credível! Creio que até está melhor construído, do que o do CDS-PP. Talvez porque não devam e não dependam de ninguém... O PNR torna-se assim, paralelamente ao CDS-PP, uma alternativa e pilar credível no espaço da Direita portuguesa. O problema são as ideias preconceituosas ou feitas dos...matarruanos! (...) Como o meu caro leitor pertence à minoria "não-matarruana", convido-o a ler os programas destas organizações e, em particular, a dos nacionalistas. E acredite..."Eles" não mordem!!! Posteriormente, vote em quem quiser, sobretudo, se for À DIREITA. Abaixo a Matarruanolândia! VIVA PORTUGAL!!! |
Retirado da casa do meu amigo José
1 de jun. de 2011
Crónica
Monsenhor Marcel Lefébvre
Nos 20 Anos da sua Morte
Abordar a polémica figura de Monsenhor Marcel Lefebvre nestes tempos que correm não é nem nunca foi tarefa fácil.
De facto, por incrivel que pareça, volvidas duas décadas após a sua morte, raros são os católicos que ouviram falar da sua figura, e muito mais raros são aqueles que partilham das suas ideias. Não é que eu seja um adepto fanático dos ideais que levaram Mons. Lefebvre a ser aquilo que foi, mas contudo não posso deixar de lhe dar razão em algumas das suas ideias.
Mas, antes de tudo, quem foi Monsenhor Marcél Lefebvre?
Nascido em França no ano de 1905, ingressou no seminário e prosseguiu os seus estudos teológicos sob a orientação do pensador anti-modernista P. Le Floch. Após a sua ordenação como presbitero, ingressou nos Missionários do Espirito Santo (Espiritanos), vindo a partir para as Missões, primeiro no Gabão e posteriormente em Dacar.
Na sua ordenação como bispo, ocorrida em 1947, proferiu um discurso no qual agradeceu ao P. Le Floch tudo aquilo que este lhe tinha ensinado, o que não foi do agrado do Núncio Apostólico em Paris, Cardeal Roncalli, que nos anos 60, enquanto Sumo Pontifice com o nome de João XXIII, viria a convocar o concilio Vaticano II, cujas reformas instituidas foram determinantes para as posições que Mons. Lefebvre viria a assumir contra as tendencias modernistas da Igreja.
Devido ao seu grande e fervoroso zelo apostólico, foi-lhe concedido por Pio XII o honorável titulo de Vigário Apostólico para a África francófona.
Nesses tempos, Marcel Lefebvre opunha-se á constituição duma hierarquia episcopal em indigena, que tornaria a Igreja africana autónoma da missionação europeia, uma vez que considerava que o momento não era o mais apropriado para a transição, visto que na sua óptica aqueles paises não se encontravam verdadeiramente amadurecidos para a transição, o que se viria a confirmar com o correr dos anos.
Afastado do cargo por causa deste motivo, abndonaria o país onde se encontrava, o Senegal, tendo ganho o respeito de grande parte dos senegaleses, até mesmo dos muçulmanos e dos animistas.
De volta a França, foi nomeado bispo da diocese de Tulle, ocupando esse cargo durante seis meses, uma vez que em Julho de 1962 foi eleito Superior-Geral dos Missionários do Espirito Santo.
Devido á corrente marcadamente progressista que grassava na congregação viria a demitir-se do cargo, uma vez que se tinha incompatibilizado com os “novos ventos” que sopravam naqueles dias.
(Continua na próxima edição)
Publicado no "Noticias do Vale" no dia 28 de Abril de 2011
Nos 20 Anos da sua Morte
Abordar a polémica figura de Monsenhor Marcel Lefebvre nestes tempos que correm não é nem nunca foi tarefa fácil.
De facto, por incrivel que pareça, volvidas duas décadas após a sua morte, raros são os católicos que ouviram falar da sua figura, e muito mais raros são aqueles que partilham das suas ideias. Não é que eu seja um adepto fanático dos ideais que levaram Mons. Lefebvre a ser aquilo que foi, mas contudo não posso deixar de lhe dar razão em algumas das suas ideias.
Mas, antes de tudo, quem foi Monsenhor Marcél Lefebvre?
Nascido em França no ano de 1905, ingressou no seminário e prosseguiu os seus estudos teológicos sob a orientação do pensador anti-modernista P. Le Floch. Após a sua ordenação como presbitero, ingressou nos Missionários do Espirito Santo (Espiritanos), vindo a partir para as Missões, primeiro no Gabão e posteriormente em Dacar.
Na sua ordenação como bispo, ocorrida em 1947, proferiu um discurso no qual agradeceu ao P. Le Floch tudo aquilo que este lhe tinha ensinado, o que não foi do agrado do Núncio Apostólico em Paris, Cardeal Roncalli, que nos anos 60, enquanto Sumo Pontifice com o nome de João XXIII, viria a convocar o concilio Vaticano II, cujas reformas instituidas foram determinantes para as posições que Mons. Lefebvre viria a assumir contra as tendencias modernistas da Igreja.
Devido ao seu grande e fervoroso zelo apostólico, foi-lhe concedido por Pio XII o honorável titulo de Vigário Apostólico para a África francófona.
Nesses tempos, Marcel Lefebvre opunha-se á constituição duma hierarquia episcopal em indigena, que tornaria a Igreja africana autónoma da missionação europeia, uma vez que considerava que o momento não era o mais apropriado para a transição, visto que na sua óptica aqueles paises não se encontravam verdadeiramente amadurecidos para a transição, o que se viria a confirmar com o correr dos anos.
Afastado do cargo por causa deste motivo, abndonaria o país onde se encontrava, o Senegal, tendo ganho o respeito de grande parte dos senegaleses, até mesmo dos muçulmanos e dos animistas.
De volta a França, foi nomeado bispo da diocese de Tulle, ocupando esse cargo durante seis meses, uma vez que em Julho de 1962 foi eleito Superior-Geral dos Missionários do Espirito Santo.
Devido á corrente marcadamente progressista que grassava na congregação viria a demitir-se do cargo, uma vez que se tinha incompatibilizado com os “novos ventos” que sopravam naqueles dias.
(Continua na próxima edição)
Publicado no "Noticias do Vale" no dia 28 de Abril de 2011
31 de mai. de 2011
21 de mai. de 2011
19 de mai. de 2011
17 de mai. de 2011
16 de mai. de 2011
15 de mai. de 2011
14 de mai. de 2011
Assinar:
Postagens (Atom)



